Mostrando las entradas con la etiqueta One Way Series. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta One Way Series. Mostrar todas las entradas

One Way Series 1: Beautiful Love

Título: One Way Series 1: Beautiful Love
Autor: Marysabel
Pareja(s): YunJae, y otras.
Extensión: Serial
Género: Romance, Drama, Mafia
Sinopsis:
N/A: ¡Al final sí tenemos One Way! /o/ gracias a quienes comentaron en 'So so' pidiendo que este se realizara. Advierto que acá no hay tanto YunJae, Pero si no quieren perderse en el futuro~ lean, además, es solamente el primer capítulo.

Para quienes preguntaron sobre quién era Kei, les comento. Es mi bias en Lovelyz y es ella:
Es la hermana de Jae por muchas razones. No sólo porque es mi bias LOL. También, ella ha dicho que pareciera muy fría y seria la primera vez, pero al conocerla,, es alguien muy cálido. ¿Les suena? Además, ama a Boa *O* ah~ ... bueno, espero le agarren mucho cariño a ella<3~


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------






Jaejoong recordaba cuan feliz era su familia. A pesar de haber sido muy pequeño cuando su familia llegó al mundo, a su mundo, aún recordaba todo.

Tenía tan sólo cinco años de edad cuando Kim Jiyeon, su adorada hermanita, nació. Sus padres se encontraban muy felices, y él también (aunque en un inicio se encontraba celoso), los primeros cinco años de vida de aquella niña, fueron muy felices.

Jaejoong la cuidaba demasiado, y sus padres adoraban que la quisiera tanto. Eran una familia envidiable.

Pero no todo es lo que se aparenta. El padre de Jaejoong había perdido su trabajo, las deudas poco a poco se dejaban ver, y con la poca experiencia que tenía su madre, no pudo conseguir trabajo. Y poco a poco, las comodidades se iban. Jaejoong entendía perfectamente la situación, por ello, decidió cambiarse a una escuela pública, e hizo lo mismo con Jiyeon.

Eso fue de mucha ayuda para sus padres, pero luego venía el gasto de renta, comida, ropa y más. Todos los días, una discusión seguía a otra entre los padres de ambos niños.

Y por ello, Jaejoong tuvo que madurar muy rápido. Para cuidar a su hermanita. Para que ella no saliera lastimada por todo eso, porque aún había cosas que ella no comprendía. No quería que sufriera lo que él tuvo que sufrir.

Pero el día en que su padre se fue, y no volvió más. Supo que ya no habría marcha atrás para lo que viniera. Su madre luchó demasiado para conseguir un trabajo. Y aunque no le pagaran casi nada, logró alimentar a sus hijos por un tiempo considerable.

Jaejoong pensó que con un poco más de paciencia, todo iría para mejor. Comenzó a pasar sus tardes en buscar un trabajo, y dando el doble para no dejar ninguna materia. Ayudaba a Jiyeon en todo lo que podía, así su madre sólo tendría que preocuparse por su trabajo.

Cuando logró conseguir un trabajo, se sintió la mejor persona del mundo, pues su madre le agradeció con lágrimas en los ojos el dinero extra que llevaba a casa. Y se decía a si mismo que con los años, todo iría para mejor.

Pero no fue así.

Un día, unos hombres llegaron preguntando por su padre. No tenían para nada un buen aspecto. Su cara de matones y sus malos modales, hicieron que tomara a su hermana y corriera a esconderla. Pero justo cuando iba a volver y enfrentar a esos hombres, escuchó unos disparos.

Corrió hacia la sala, y se maravilló cuando miró a su padre, y a unos cuantos centímetros de él, uno de los dos hombres estaba tirado en el piso, con sangre rodeándolo. Dirigió su mirada hacia su madre, y esta se encontraba totalmente asustada y asombrada.

Y cuando iba por ella y llevársela de ahí, el otro hombre le disparo a ella. Dejándola como el otro hombre. Su padre perdió la cordura, y comenzó a disparar hacia todo y todos. Jaejoong, por suerte, tuvo tiempo de esconderse y salir vivo de ahí.

No supo cuánto tiempo se mantuvo escondido, ni que fue lo que sucedió después de ver a su padre volviéndose loco. Pero de pronto, un policía se encontraba frente a él, tendiéndole la mano. Ofreciéndole sacarlo de esa locura que era su vida.

-Yunho, esta chica se encontraba escondida en uno de los armarios. –un policía llamó al que en ese momento se encontraba frente a Jaejoong. Cuando Jaejoong escuchó la mención de una chica, volvió en sí.

-¡Déjenla! –corrió hacia su hermana, y la abrazó fuertemente, Jiyeon se encontraba llorando en los brazos de su hermano, y él, soportando todo dolor.

-Debemos sacarlos de aquí. –aquel policía volvió a hablar, de nombre Yunho. Jaejoong cerró sus ojos, no quería ver nada más en ese día. Y si era posible, en lo que quedaba de su vida.

Lograron sacar a Jaejoong y Jiyeon de la que era su casa. Por el momento, irían a una casa para niños. Después de todo, Jaejoong sólo tenía catorce años, y Jiyeon nueve.

Yunho miró con lamento a los dos chicos, y luego dirigió su vista hacia el hombre mayor.

-Se harán las investigaciones correspondientes para aclarar lo que sucedió aquí. –habló el otro policía. –Lleva los niños a su casa temporal. –le ordenó a Yunho.  Después de todo, Yunho aún era un policía en entrenamiento, y debía obedecer todas las ordenes que se le dieran.

*Beautiful Love *

Años más tarde…

Jiyeon salió de aquella cafetería con la sonrisa más grande que podía dar. Su hermano la estaba esperando, y cuando lo vio, corrió a darle el abrazo más fuerte de toda su vida. Jaejoong sin duda quería saber a qué venía tanta felicidad.

-Fuiste sólo por un café, y pareciera que te hubieran dado la mejor noticia de todas. Y para variar, sin mi pastel. –Jaejoong bromeó con lo último, pero no había duda que lo que decía era cierto.

-¡Me dieron el trabajo! –volvió a abrazarlo, esta vez, Jaejoong no se encontraba tan feliz.

-¿Estabas buscando un trabajo? –Jiyeon sabía que vendría un regaño digno de un padre, pero no importaba. Al fin podría sentir que sí ayudaba a su hermano.

-Sí... bueno. Ya no puedes decirme algo para que lo deje. Porque si te obedezco, ya no tendrán buen aspecto de mí. –se cruzó de brazos victoriosa. Pero sabía que su hermano no le pediría algo así.

-Porque eres alguien que me obedece siempre. –respondió el con sarcasmo. Aun mirándola reprobatoriamente.

-Vamos~ sabes que este dinero no nos vendrá para nada mal. Además de que… -bajó el tono de su voz. –Me gustaría que ya no estuvieras con esos chicos. –Jaejoong la miró atentamente.

Él tampoco quería estar con ellos, pero se sustentaban del dinero que provenía de ahí. El vender drogas no era nada bueno. Pero teniendo que sobrevivir sólo ellos dos, y pagar sus estudios, casa, comida y demás, no fue muy fácil para Jaejoong.

Y al no obtener trabajo y por desesperación, aceptó.

Aunque no todo era tan malo, había logrado acercarse a uno de los chicos, Changmin. Aunque este no hablara demasiado, sabía que no le incomodaba tenerlo cerca. Pues en más de una ocasión, habían salido juntos y con Jiyeon.

Sabía que tenía a una gran persona a su lado, y que pasara lo que pasara en ese mundo, podría contar con él.

-Vamos. Volvamos a casa y te prepararé algo para comer y así celebrar. –Jiyeon lo abrazó totalmente emocionada. Sin duda, su hermano era el mejor de todos.

Al regresar a su humilde casa, se toparon con Changmin en la entrada. Jaejoong lo invitó a que entrara, tan animado como siempre que no estuviera rodeado de matones, alcohólicos y demás.

-Conseguí un trabajo. –Jiyeon le comentó a Changmin cuando los tres ya se encontraban en la mesa, comiendo. Changmin le brindó una mirada atenta.

-No es relacionado con el trabajo que tu hermano y yo hacemos, ¿cierto? –Jaejoong dio una leve sonrisa. Él más que nadie no quería que su hermanita se introdujera en todo eso.

-No. Lo mío es sano. Trabajaré de camarera en una cafetería. –continuó con su comida y Changmin asintió en aprobación.

-Ustedes deberían dejar todo eso. Ambos son muy buenas personas, ¿por qué malgastarlo en vender drogas y estar involucrados con personas que en cualquier momento los matarán? –Jiyeon imaginó un mundo sin Jaejoong, y le asustó demasiado.

Changmin de alguna forma había comenzado a ser parte muy importante para ella, pero no sabía qué pasaría si Jaejoong ya no estuviera.

-Mejor come, Jiyeon. –sentenció Jaejoong. Él también había comenzado a pensar en lo que pasaría si cometía algún error.

* Beautiful Love *

Meses más tarde, Jiyeon se encontraba feliz trabajando en aquella cafetería. Su hermano nunca había ido a ver cómo le estaba yendo, pero lo comprendía. Era posible que algunas personas supieran a lo que se dedicaba, y aunque no dijeran algo, lo que menos que quería Jaejoong, es que pensaran que Jiyeon estaba involucrada.

Jiyeon se dispuso a limpiar una mesa luego de haber entregado una cuenta en otra mesa. Ese día había estado muy calmado, y las propinas que le brindaron fueron muy buenas. De pronto escuchó unas voces y algunos gritos de algunas personas, y cuando iba a voltear a ver lo que sucedía, una mano la tomó fuertemente del brazo y le obligo a verle.

-¿Eres Kim Jiyeon? –habló entre dientes. Jiyeon le miró de pies a cabeza, y sin duda, no tenía buen aspecto. Su ropa era en su mayoría negra, su cabello estaba desarreglado y tenía unos pendientes en sus orejas. Sin dejar pasar aquel diente de oro que se dejó ver por un poco tiempo.

Jaejoong le había dicho que por su trabajo, ella tenía que estar más atenta a lo que la rodeaba. También le había enseñado a cómo defenderse y a utilizar armas. Pero Jaejoong prefería que nunca tuviera alguna, salvo armas que pudieran pasar desapercibidas.

Pero aquellas pequeñas armas se encontraban en su bolso ahora, y su bolso en el pequeño casillero de trabajadores.

-¡Responde! –gritó el hombre y apretó más su agarre. El rostro de Jiyeon se deformó más por el dolor. El otro tipo sólo miraba a su alrededor, y Jiyeon supuso que era por la policía.

-S-sí… -llevó su mano libre hacia el agarre, era tan fuerte, que ya ni sentías fuerzas para luchar o hacer algo contra él.

-Tu hermano nos debe algo. Y supongo que tú sí nos puedes pagar por ello. –Jiyeon se asustó por ello.

¿Jaejoong debía algo? Jaejoong nunca debía nada. Era el primero en preocuparse de que todas las cuentas estuvieran cabales, porque sabía que en cualquier momento lo buscarían. Y si a él no lo encontraban…

-Mientes… -sacó fuerzas de dónde no supo, y golpeó al hombre en su parte intima.

Él retrocedió, dejándola libre de una vez. Cuando cayó al suelo, su compañero fue con él y rápidamente dirigió su vista a Jiyeon. Sacó una pistola de su abrigo y apuntó a Jiyeon con ella.

-Si tu hermano no llega mañana con el dinero. Ambos morirán. ¡Y me encargaré de matarte aquí mismo! –Jiyeon se quedó sin habla. El hombre ayudó a su compañero a levantarse y así marcharse de ahí.

Cuando volvió en sí, giró a su alrededor. La cafetería estaba hecha un desastre. Lentamente se acercó a la caja registradora, donde su jefa se encontraba.

-Lo siento. –dio varias reverencias. Pero sabía que por más que hiciera, no iba a pagar todo lo dañado.

-Estás despedida. Y retírate en este mismo instante. –la mujer extendió su mano, esperando el delantal con el logo de la cafetería. –Y cómo comprenderás, tu sueldo ayudará a pagar un poco todo este desastre.

Jiyeon asintió, entregó su implementó y luego de otra disculpa, fue por sus cosas.

No se sentía mal por perder su trabajo, o que la señora no le diera ni un centavo. Pero sí por su hermano. ¿De verdad debería dinero? ¿Por qué no sabía nada? Siempre le contaba todo. Y se sintió mal por lo que pasaba. Ese trabajo sólo era un pase para que Jaejoong saliera de todos esos problemas.

Cuando salió de aquel lugar, caminó sin prisa. Jaejoong quizá estaba en algún lugar con Changmin en ese momento. Cuando entró a su casa, se asombró al verlos sentados frente a la mesa, y ellos tampoco ocultaron su sorpresa al verla.

-¿Te dieron el día libre? –Jaejoong preguntó. Su rostro se veía preocupado, y Jiyeon pensó que quizá era cierto lo que sucedía.

-Sí. Al igual que el día de mañana, y el que le sigue… -respondió con una sonrisa. No quería decirle a su hermano que había sido despedida, y mucho menos, el por qué.

-¿Y eso? ¿Tan rápido te dieron tus vacaciones? –Jaejoong le ayudó a acomodar sus cosas y a quitarle el abrigo que llevaba. Jiyeon se lamentó por esos momentos que Jaejoong no comprendía ciertas cosas.

-La despidieron, Jaejoong. –Changmin habló como si nada. Jiyeon bajó el rostro, apenada.

-¿Por qué? –y ahí estaba el tono serio de su hermano.

-Dejé caer cosas. Fue algo insignificante pero esa señora no soporta imperfecciones. –sentía sus ojos arder, pero decidió brindar una media sonrisa.

-¿Imperfecciones? ¿Así fue como te llamó? –Jaejoong se encontraba enojado. Nadie haría de menos a su hermanita. Nunca.

-Cálmate, Jaejoong. Ya fue, no se puede hacer nada. –lo tomó del brazo y Jaejoong pareció tranquilizarse.

-Mejor sigamos con nuestro asunto. –sugirió Changmin. Jaejoong volvió a la mesa y miró los papeles que estaban frente a él.

-¿Pasa algo? –Jiyeon quería averiguar si todo era cierto.

-Sólo es una misión. Debemos ver todos los por menores. –respondió Changmin. Pocas veces lo hacía, pero Jaejoong no parecía muy hablador ese día.

-¿Pasa algo más, Jaejoong? –Jiyeon lo miró directamente, y Changmin también levantó su vista para hacerlo.

-Es… no es nada. Tiene que ver con esto. No te preocupes. –no le miró en ningún momento. Ni a Changmin.

-Debería escucharlo. –recomendó Changmin.

-¿Qué cosa?

-¿Estás loco? ¡No le haría eso! –Jaejoong se levantó furioso. Jiyeon miró a Changmin en su lugar.

-¿Qué pasa? ¿De qué hablan? –volvió a preguntar. Changmin la miró.

-Necesitamos a alguien con un cuerpo no tan desarrollado para adentrarse en algunos lugares. Y Jaejoong es un poco más grande de lo estipulado. –Jiyeon pareció comprender.

-Alguien como yo… -susurró. Y Jaejoong golpeó la mesa.

-¡Nunca! –la miró furioso, pero Jiyeon estaba decidida.

-Lo haré. –Jaejoong se sorprendió. Pero su enojo se incrementó más. Changmin no dijo nada.

-¡No lo harás! ¿Escuchaste? Debes estar lo más alejada posible de esto.

-Ahora estoy despedida. No me sucederá nada, estarás conmigo, ¿no? –Jaejoong cerró sus ojos, pensando y analizando todo.

-Sólo por momentos. Todo lo cerca que estarás de él, será al escuchar su voz. –Changmin la miraba tranquilo. Cómo si le estuviera dando indicaciones de lo que debía traer del supermercado.

-No hables cómo si yo ya hubiera dado mi autorización para que lo haga. –Jaejoong habló frustrado.

-Tú no debes autorizarlo. Es el jefe. –y con esto, todo se silenció. Jiyeon miraba a ambos hombres como en un partido de tenis, hasta que se animó a hablar.

-¿Quién es el jefe? –miró a Changmin, sabía que encontraría respuesta con él.

-Kwan Chungho. Él decide quien entra y sale de su equipo. Aunque si sales, será por estar muerto. –fue Jaejoong quien respondió, dejándose llevar por recuerdos.

-Quiero hacerlo, Jaejoong. –los hermanos se vieron. Se decían tanto con sólo mirarse a los ojos.

-Estaremos para ella, Jaejoong. –respaldó Changmin. Jiyeon asintió, aunque no separaban sus miradas aún.

-También me has enseñado cómo defenderme. No soy tan indefensa a como me veo. –rió nerviosamente.

-Incluso tú te ves débil. –bromeó Changmin, brindándoles una carcajada, dejándolos sorprendidos a ambos.

-Pero será sólo esta vez. –Jaejoong volvió a hablar.

Luego de eso. No se habló más que de las estrategias y consejos a utilizar. Y a los pocos días, Jiyeon fue presentada ante Chungho. Jaejoong se encontraba muy nervioso, sabía que el hombre no le negaría entrar, más al saber que era su hermana. Pero eso también podría traer problemas a futuro, siempre quería lo mejor para ella.

-¿Usarán a esta chica para los planes? ¿No iba ser Jaejoong quien entraría? –Chungho parecía algo molesto, pero no dejó de observar a Jiyeon en ningún momento, y Jaejoong quería matarlo en ese momento.

-Jaejoong pasaba de las medidas establecidas, Señor. –habló Changmin, mirando a la nada, como siempre.

-Debes de saber ciertas cosas antes de entrar, querida. –Chungho se acercó a Jiyeon, y le acarició el cabello. Jiyeon moría de miedo, pero era muy buena ocultando lo que sentía. –Si deseas salir de esto, será en una caja, sin vida.

-Lo entiendo. –logró responder. Chungho sonrió ante su valentía.

-Me recuerdas un poco a alguien… -entrecerró los ojos para mirarla mejor. Según él.

-Es mi hermana, Señor. –Chungho miró a Jaejoong cuando este habló. Volvió su vista a Jiyeon y entonces recordó.

-¡Son los hijos del estúpido de Kim Daehyun! –rió con tanto gozo, que Jaejoong y Jiyeon se miraron por unos segundos. Ambos reflejaban odio. –Ese maldito hombre se fue de aquí debiéndome dinero. Pero todos saben que nadie se va lejos de Kwan Chungho sin pagar.

Los otros hombres del lugar rieron, por complacer a su jefe.

-¿Señor? –Changmin se atrevió a hablar nuevamente, cuando Chungho ya se había calmado y simplemente apreciaba a Jiyeon. Aunque nunca lo admitiría, aquella chica también era como una hermanita para él. Y no es como si le agradara Chungho, menos para ella.

-Bien. Eres bienvenida. Y ya que tu hermano está en todo esto, él te enseñará todo lo que se debe hacer. Pero sobre todo… –se acercó más a ella y le susurró en el oído. –Todo aquello que no debe mencionarse.

Jaejoong iba a golpearlo, pero Changmin lo detuvo. Y luego de pocos segundos, se alejó de ella.

-Seré bueno contigo, porque aún te ves muy pequeña. Pero haz algo que me enoje, y verás tu castigo. –sentenció Chungho, alejándose del cuerpo de Jiyeon.

-Sí, señor. –Chungho dio la orden de que ellos podían irse. Y obedecieron sin dudarlo.

-¿Qué fue lo que te susurró? –Jaejoong rápidamente fue con su hermana. Quería asegurarse de que su hermana no tendría que hacer… cosas más desagradables.

-Que serás tú quien me enseñe todo aquello que no debe decirse. –luego de eso, se produjo un gran silencio. Tanto, que caminaron así hasta su casa.

Changmin decidió dejarlos a medio camino. Él tenía cosas que hacer, y no los implicaba a ellos dos.

-Descansa. Mañana será un largo día. –besó la frente de su hermana, y comenzó a caminar hacia su habitación.

-Jaejoong… -este regresó su vista hacia dónde la voz estaba.

-¿Si?

-Te quiero. –le brindó una gran sonrisa. Sabía cómo se encontraba su hermano, por lo que quería calmarlo.

-Yo también te quiero, mucho. Ahora, ve a descansar. –Jiyeon asintió, y se encerró en su habitación.

Desde ese día, su vida ya no sería la misma de antes. Aunque gran parte de su corazón quería que volviera a ser la tranquila que era cuando tan sólo eran unos niños. Jiyeon no recordaba mucho de su infancia, pero de lo poco que sí, estaba la alegría de sus padres.

Pero nunca olvidaría el día en que su madre había muerto. Y estaba más que claro que Jaejoong tampoco. Ahora sólo se tenían el uno al otro. Y debían dar todo de sí para que nada ni nadie los separara.

Pese a los caminos que habían escogido. Pero al menos, ahora estarían juntos, sin el temor de que el otro esté bien o no. No era el trabajo más sano en el mundo, pero estarían juntos. Y mientras ambos se vieran y supieran que se encontraban bien. Nada más importaría.

Su vida ahora sólo sería de ellos dos. Cuidando el uno del otro. Solamente Kim Jaejoong y Kim Jiyeon.

One Way: So so - MinSu

Título: So so
Autor: Marysabel
Pareja(s): MinSu
Extensión: OneShot
Género: Romance, drama, policial, mafia(?
Sinopsis: ¿Qué ha sentido Junsu, respecto a su relación con Changmin? Lo ama, pero ¿Changmin a él?
N/A: Tengo un fanfic YunJae "One Way" y, sí desean saber sobre los cabos sueltos de este shot, oblíguenme a que continúe con él ;-; -aún sigue en su carpeta de no terminados-, deseo y espero que disfruten mucho de esto<3 -subido acá poque wattpad no lo permite por exceder partes xp-, por cierto, llamé así el fanfic por lo que la canción hizo en mí y logró que me animará a escribirlo de una buena vez~ así que, escuchen 'So so' de JYJ mientras leen v3v~




[Junsu]

No importa cuántas veces lo piense. Yo no lo odiaré. Porque es mi más grande amor. Y aun todo lo que dijo, yo lo sigo amando.

Changmin era alguien que era muy difícil de conocer. Hablaba muy poco, no importara quien seas. Pero yo lo conocía como si toda la vida hubiéramos estado juntos. Porque a su manera, él me entregó su corazón.

Yo lo sabía.

Su vida no fue la más fácil de todas, por ello, era demasiado reservado, e incluso, hacía lo posible para que yo saliera de su vida.

No quería que nada malo me sucediera.

Yo lo sabía, lo que él realmente era. A lo que él se dedicaba. Y no había problema para mí, sabía que podría sacarlo de eso en algún momento. Porque cuando amas haces de todo ¿no? Para que esa persona viva de la mejor manera, contigo o sin ti.

Cuando nuestra “relación” comenzó, él me decía que lo nuestro sólo sería sexo. Pero notaba como su cuerpo reaccionaba, cómo me tocaba, cómo me besaba… sin duda, él me amaba. Él me ama.

Nos conocimos, porque así estaba escrito. Aunque los dos fuéramos de dos mundos muy diferentes.
Fue el día en que acompañé a mi primo Yunho a su trabajo. Yo deseaba ser un gran policía como él lo era. Somos muy unidos, porque al final, somos la única familia que nos queda a ambos. Y aun así, todo este tiempo hemos sido felices. O eso queríamos pensar.

Changmin se cruzó en mi camino, en tan sólo un abrir y cerrar de ojos. Pero yo sentí como si el mundo se hubiera detenido, el cómo nuestros ojos se encontraron y entonces, todo pasó a segundo plano.

Fue la primera vez que Changmin salvó mi vida.

Aunque en ese momento no comprendí (o no quise hacerlo), que él era un delincuente. Pero salvó mi vida, aun viendo que me encontraba bajo la protección de la policía. ¿Habrá pensado que también era un delincuente? Pero no, ¿qué delincuente estará portando un chaleco antibalas? Sólo si fuera alguien a quien lo quisieran vivo. Eso estaba claro.

Logré verlo una segunda vez, ya sin ningún riesgo de armas o algo letal rodeándonos. Simplemente, un pequeño parque, él y yo.

Él sólo se limitó a preguntarme si tenía algún contacto con los malos. La verdad es que no comprendía a lo que se refería, y al notar eso en mi rostro, decidió marcharse. Pero lo detuve. Creía que él era algún policía encubierto, y sólo quería averiguar más.

Aunque él me utilizaría para introducirse en la policía, y así, salirse con la suya.

Pero las cosas cambiaron cuando Yunho llevó a Jaejoong y su pequeña hermana a casa. Yunho sólo me dijo que eran unos protegidos, por brindar información importante en un caso. Realmente no me importó que los llevara a casa, ambos necesitábamos algo más de compañía, y Yunho se miraba realmente atraído por Jaejoong.

Con el tiempo, supe que Jaejoong y Changmin eran amigos. Y por ello, supe su nombre. Con el tiempo fui conociendo más a Jaejoong, y pedía que le correspondiera a Yunho, porque no sólo se miraban muy bien juntos. Sus miradas solían decir todo lo que sus bocas no se atrevían a pronunciar.
Changmin un día vino a buscar a Jaejoong, pero éste había salido con Yunho desde hace una hora atrás, por lo que Kei (la hermana menor de Jaejoong) y yo nos quedamos solos.

-Chungho está aquí. –fue lo primero que dijo cuando entró. Kei se levantó rápidamente del sofá y lo miró con el rostro lleno de miedo.

-¿Está buscando a Jaejoong? ¿Nos busca a ambos? ¿Ya lo sabe? –Kei hablaba tan rápido, que me confundía cada vez más.

-Disculpen… -quise entrar en su charla, pero me lo impidieron.

-¿Dónde está Jaejoong? Sus hombres ya lo están buscando. Tú estarás bien aquí, por el momento. –tomó a Kei en sus brazos para tranquilizarla un poco, y no pude evitar sentir celos.

-Changmin… -mi susurro hizo que se diera cuenta de que había escuchado todo lo que había dicho.

-Junsu, tú… ¿sabes algo? –Kei me miró, con la misma pregunta reflejada en su rostro. La curiosidad le invadía.

-¿Sobre quién es Chungho, o… del porqué de lo que sucede? –no se esperaba esa segunda pregunta. No ocultó en demostrarlo.

Lo cierto era, que desde tiempo atrás había escuchado ese nombre. Yunho y Jaejoong habían hablado de eso. Y yo quise investigar. Si el nombre de Changmin estaba involucrado, debía saber que era aquello que tanto los atemorizaba.

Chungho era el líder del grupo de mafia más grande en toda Corea del Sur. Y tanto Changmin como Jaejoong, trabajaron para él. Aunque Changmin logró salir de ahí, con un sinfín de esfuerzos. Pero lo hizo. En cambio, Jaejoong tuvo que escapar, y fue la razón por la cual Yunho le daba protección.

-Tengo que llevarme a Kei conmigo. Te daré unos datos para que cuando Jaejoong vuelva, sepa donde estaremos y se vaya lo más rápido. –anotó unas cosas en un papel, y me lo entregó.

-Quiero ayudarlos también. –le rogué con la mirada. No quería que se fuera de mi lado.

-Lo harás cuando le entregues eso a Jaejoong, y luego, quémalo. –Kei volvió de la que era su habitación, con todas sus cosas y parte de lo que le pertenecía a Jaejoong.

-Junsu, muchas gracias por toda la ayuda que nos has dado. Nunca te olvidaré. –sentí un enorme vacío cuando sus brazos dejaron de abrazarme.

Sólo pude observar el cómo se llevaba a Kei de ahí, pero él, no dijo nada para despedirse. ¿Sería una señal para decir que volvería?

Memoricé la dirección que me había dado y luego quemé el papel. Jaejoong se quedaría con Yunho, sabía que ambos sabrían protegerse bien. Al menos ellos merecían estar juntos en estos momentos.

Alisté todo lo necesario, y con los códigos policiales aprendidos, le dejé una nota a Yunho para cuando volvieran.

El lugar verdaderamente se encontraba lejos de la ciudad, y su aspecto era de lo menos atractivo. Justo cuando iba a entrar a aquel lugar, escuché unas voces, y entonces, encendí todos mis sentidos para poder saber bien de lo que hablaban.

-¡¿Dónde mierda está la chica?! –escuché un golpe. Luego silencio, y de nuevo, una voz.

-¿Por qué mierdas me atacas a mí? Yo ya soy libre, así que lárgate. –era Changmin. ¡Lo estaban agrediendo!

Pero antes de que hiciera una locura, la primera voz se volvió a escuchar.

-Eso lo sé. No se me olvida toda la mierda que hiciste para salir. Pero funcionó. Nos diste algo muy útil. Mira que enamorar a un estúpido policía. Lamento tanto el que hayas salido del grupo, tu inteligencia es muy valiosa. -¿qué?

-Ahora soy libre. –sentía felicidad en su voz.

-Sí. Y por ello creíste que no vendríamos a ti. Nosotros también rompemos reglas, ¿sabes? Después de todo, eso es lo que más disfrutamos. Pero dime, ¿disfrutaste estar con ese estúpido policía? ¿Cómo se llamaba…?

-Kim Junsu, señor. –escuché una tercera voz. Y mi sangre comenzó a hervir.

-Sí, creo que lo vi unas cuantas veces. Escogiste al más fácil. Y aunque es un chico, es muy hermoso y delicado. Incluso yo lo tendría por unas cuantas noches en mi cama. –maldito viejo. No podía ser otro que Kwan Chungho.

-No es la gran cosa. Al final, sólo era la pieza que me llevaría a mi libertad. Te hubieras aburrido muy rápido de él. –No. En ese momento mentía… ¿verdad?

-Lo descubriré después de que te mate. Ahora, dime, ¿dónde está la estúpida de Kei? Jaejoong tiene algo que me debe, y sin esa estúpida, no puedo conseguirlo.  –de nuevo, otro golpe.

-Yo que voy a saber, hace tanto que no los veo. –su voz se escuchaba cansada. Tenía que hacer algo, pero sin que nadie me viera.

-No mientas, Changmin. Todos aquí sabemos que mientes sobre ello. –se escucharon unas risas, y luego, nada.

Logré subir a unos pequeños escalones que se encontraban de un lado de aquella casa, para mi suerte, había una pequeña ventana y podía ver a los hombres que había dentro. Solamente estaban Changmin, que se encontraba atado a una silla de madera. Frente a él, un señor de quizá unos cuarenta años o un poco más, y tras él, dos hombres a cada extremo.

Apunté a los dos hombres en la cabeza, pero cuando iba a dispararle a Chungho, este sacó su arma y le apuntó a Changmin. Pero no disparó.

-Dile a tu amiguito que dé la cara, Changmin. –pude ver su rostro, y tenía una gran sonrisa en ella.

-No tengo amigos, Chungho. –supongo que quería salir solo de esto. Pero no me iría, no hasta que pusiera que se encontraba a salvo.

Justo cuando creí que Chungho dispararía, las sirenas de los autos policiales se dejaron escuchar. Y en los segundos que despegué mi vista hacia donde ellas venían aproximándose, Chungho se fue del lugar.

Corrí hacia el interior, y me coloqué delante de Changmin. Chungho había logrado golpearlo antes de marcharse.

Entraron varios agentes, y con ellos venía Yunho. Sacaron a Changmin de ahí, y decidieron llevarlo al hospital. Yunho había reportado eso como un secuestro, y por suerte, el  nombre de Changmin no era muy conocido en el mundo en el que vivía.

Luego de varios días en el hospital, Changmin despertó. Yo estuve cuando eso sucedió, pero pese a lo que sucedió, me sigo diciendo que fue lo mejor que pude hacer por él.

-Nunca olvidaré que sigo vivo gracias a ti. –fue lo primero que dijo. –Estaré en deuda contigo por ello.

-Me has salvado antes, considéralo un pago. –le sonreí. No podría no hacerlo, era mi amor después de todo. –Ahora hay que esperar a que te den de alta, y así ir a casa. Yunho y Jaejoong –interrumpió lo que diría a continuación.

-He vivido solo toda mi vida, Junsu. No intentes cambiar eso. Pese a lo que sucedió entre nosotros. Yo no te amo. –mentía, yo lo sé.

-Mientes. Y lo sabes. –apreté mis puños para no decirle alguna locura.

-No. No lo hago. Y sé que escuchaste del por qué me acerqué a ti. No lo hagas más difícil para ti. Vete de aquí y se un policía ejemplar. No tienes por qué estar a mi lado. –su mirada no me demostraba ningún sentimiento. Y eso me angustió.

-Me iré de este hospital hasta que te den de alta.

Me fui hacia el sofá y lo observé en todo momento. Hasta que el sueño llegó a mí, y me dormí. En un momento de mi sueño, sentí una calidez en mi rostro, y sonreí porque me gustó.

Sin saber que esa era la forma en la que Changmin se estaba despidiendo de mí.

Al despertar, pude notar su cama vacía. Suspiré. Me resigné, después de todo, eso era lo que habría pasado. Tarde o temprano.

Pero me hubiera encantado más tarde que temprano. Lo quería más tiempo a mi lado, aunque él se encontrara en el hospital. Aunque yo tuviera que estarlo buscando.

Pero al menos, tenía su recuerdo. Aunque dijera que no me amó, no era así. Lo hizo, a su manera, pero me amó. Me sigue amando.

Porque Changmin aún no ha muerto, aunque muchos digan que así fue, porque desapareció, sin dejar rastro. Sé que en algún momento nos volveremos a encontrar, y tendremos la dicha de disfrutar del amor que se nos ha negado. Pero, por ahora, debemos sobrevivir el día a día, para que así, el día que nos encontremos, todo lo malo, ya no exista en nuestras vidas.

[/Junsu]

* So So *

Changmin se encontraba caminando por aquel sendero que tan bien conocía. Era su camino secreto hacia la casa de Yunho y Junsu.

Detrás de la oscuridad, y a unos cuantos metros de distancia, miró como aquella recién formada familia celebraba el cumpleaños de Kei. Y sonrió para sus adentros. Junsu tenía una sonrisa en su rostro, entonces, todo iba marchando como él lo había planeado.

Inconscientemente, llevó su mano hacia el dije que colgaba de su cuello. Cuando se dio cuenta de lo que hacía, notó que Junsu se encontraba frente a aquella ventana, mirando hacia donde él se encontraba, como si supiera que se encontraba ahí.

Por algo se había fijado en él. Su intuición lo hacía lograr muchas cosas. Y por eso, él se encontraba vivo en ese momento.

Luego de unos pocos minutos, un chico fue por Junsu para que continuara en la pequeña fiesta. Supo que su nombre era Yoochun, un nuevo integrante del equipo de Yunho. Había logrado volverse cercano a Junsu. Pero nunca habían tenido un acercamiento más allá que amigos.

Changmin sabía que Junsu estaría bien teniendo a Yoochun a su lado. Pero sabía mejor que nadie, que no lo había olvidado todavía. Que lo seguía amando.

Y por esa única razón. Era que una vez al mes, volvía y observaba la situación de Junsu. Ya habían pasado tres años desde la última vez que se habían visto. Y desde entonces, había hecho de todo para salir de aquel mundo que le permitió conocer a Junsu.

Pero sus viejas costumbres no se habían perdido, y por ello, se encontraba ahí. Quería cerciorarse que su pequeño Junsu se encontrara bien. Se sumergió en sus pensamientos, que no notó cuando Junsu desapareció de su vista. Él seguía con una sonrisa en sus labios, sosteniendo su dije.

-Sabía que volveríamos a vernos. –se sorprendió al escucharlo, pero lo ocultó muy bien. Como siempre.

-Debes volver adentro. –dijo sin sentimiento alguno.

-Ah~ no has cambiado mucho, ¿eh? –Junsu sonrió, dando pequeños pasos alrededor del cuerpo de Changmin. –Pero me alegro. Eso fue lo que me enamoró de ti, después de todo. –Changmin lo observó directamente a los ojos.

-Me marcho. –iba a irse, cuando Junsu lo detuvo del brazo.

-Gracias por volver. Por estar siempre. Yo esperaré por el día en que podamos estar juntos y nada nos separe, el collar es prueba de ello. –Changmin no dijo nada, entonces Junsu lo soltó. –Espero por tu próxima visita, Changmin…

Se estremeció al volver escuchar su nombre en la voz de su ser amado. Desde hace tiempo que había ansiado escucharlo. Pero no respondió nada, aún no era el momento. Asintió y decidió en marcharse, y aunque ya no le dio una última mirada a Junsu, sabía que este tenía una gran sonrisa y sus ojos contenían pequeñas lágrimas que amenazaban por salir.

-Te amo, Junsu. –susurró cuando ya estuvo muy lejos de ser escuchado. Y se dijo a si mismo que sería dentro de muy poco que aquellas palabras serían dichas, sin miedo y sin peligro.

-También te amo, Changmin. –Junsu sonrió.

Volvió hacia su hogar y continuó con el festejo. Ahora que había vuelto a ver a Changmin, sus ánimos se encontraban mejor.  Y con algo más seguro para esperar el día en que Shim Changmin, el amor de su vida, se volviera a incorporar en ella. Después de todo, él lo sabía. Siempre lo había sabido. Por ello, le había regalado su dije de corazón, la última vez que hicieron el amor y se lo dejó bajo su almohada.  Esa era su promesa de que volverían a verse.